Día perfecto, Lou Reed
Simplemente un día perfecto.
Beber sangría en el parque
y después,cuando se hace de noche,
nos vamos a casa.
Simplemente un día perfecto.
Darle de comer a los animales en el zoológico
después, mas tarde,una película y después a casa.
Oh, simplemente un día perfecto,
me alegro de haberlo pasado con vos.
Oh, simplemente un día perfecto,
Me mantenés vivo,
me mantenés vivo.
Simplemente un dia perfecto,
todos los problemas olvidados.
Hacemos lo que queremos,
es realmente divertido
Simplemente un día perfecto,
hiciste que me olvidara de mi mismo.
Pensé que era otra persona,
alguien bueno.
Oh, simplemente un día perfecto,
me alegro de haberlo pasado con vos.
Oh, simplemente un día perfecto,me mantienes vivo,
me mantienes vivo.
Vas a llevarte los frutos de lo que sembraste
Vas a llevarte los frutos de lo que sembraste
Vas a llevarte los frutos de lo que sembraste
Vas a llevarte los frutos de lo que sembraste
jueves, 15 de enero de 2009
sábado, 3 de enero de 2009
sábado, 27 de diciembre de 2008
Me encanta Klimt!!!!!
Ordenando un poco los papeles y archivos, encontré éste trabajo sobre Klimt, que presenté como trabajo práctico para Semiología.
Voy a elegir el recuerdo de mi primer acercamiento a una obra de Gustav Klimt, que se llama “Madre e hijo”, la elijo dentro del recuerdo de tanta otras cosas por varis razones. En primer lugar, allí vi la representación de la sensualidad, feminidad y la alegría de los colores. En segundo lugar, alude a un tema: la maternidad, que me resulta movilizante; y en tercer lugar, yo comenzaba a interiorizarme en la pintura, y descubrí a Klimt a partir de esta obra, que hoy es una de mis preferidas.
En el instante en que me encuentro con la obra, la imagen me muestra una mujer con su hijo en brazos. Ella, de cabellos largos, rojizos y con estrellas y flores de diversos colores que lo adornan. Inclina su cabeza hacia la de su hijo, parece protegerlo. Ambos están desnudos, el cuerpo de ella es delgado, sutil, frágil. Su hijo tiene cabello negro, se destaca en contraste con los colores de la obra, parece diferenciar algo, algún rasgo masculino dentro del planteo general de la obra, que sugiere ser femenino. Ambos están cálidamente dormidos, se ven sus mejillas rosadas. Se encuentran en una plena y estrecha relación, me da la sensación de que están soñando el mismo sueño, hay algo muy fuerte que los une, permaneciendo ajenos a toda realidad externa.
Toda la imagen está inundada de colores. Las flores en el cabello de la madre, también se observan en el fondo de la obra, sugieren representar que son fruto de la naturaleza, así como el hijo es fruto de la madre.
Al observar la imagen, me queda circulando una sensación de mucha sensualidad y ternura que emanan las figuras: la madre y su hijo respectivamente. Así como la sensación de calidez que está dada por la paleta utilizada, ocres, naranjas, amarillos, rojo, marrón, que son los que predominan. Los colores y las formas permiten sentir.
En el instante en que me encuentro con la obra, la imagen me muestra una mujer con su hijo en brazos. Ella, de cabellos largos, rojizos y con estrellas y flores de diversos colores que lo adornan. Inclina su cabeza hacia la de su hijo, parece protegerlo. Ambos están desnudos, el cuerpo de ella es delgado, sutil, frágil. Su hijo tiene cabello negro, se destaca en contraste con los colores de la obra, parece diferenciar algo, algún rasgo masculino dentro del planteo general de la obra, que sugiere ser femenino. Ambos están cálidamente dormidos, se ven sus mejillas rosadas. Se encuentran en una plena y estrecha relación, me da la sensación de que están soñando el mismo sueño, hay algo muy fuerte que los une, permaneciendo ajenos a toda realidad externa.
Toda la imagen está inundada de colores. Las flores en el cabello de la madre, también se observan en el fondo de la obra, sugieren representar que son fruto de la naturaleza, así como el hijo es fruto de la madre.
Al observar la imagen, me queda circulando una sensación de mucha sensualidad y ternura que emanan las figuras: la madre y su hijo respectivamente. Así como la sensación de calidez que está dada por la paleta utilizada, ocres, naranjas, amarillos, rojo, marrón, que son los que predominan. Los colores y las formas permiten sentir.
viernes, 26 de diciembre de 2008
Rainer Maria Rilke. ( No sé cómo se llama el poema, si alguien lo sabe ¿ me lo dice?)
Extíngueme los ojos: puedo verte
Tápame los oídos: puedo oírte
Y aun sin pie puedo ir hasta ti
Y aun sin boca puedo conjurarte.
Arráncame los brazos: te toco
Con el corazón como con una mano
Arráncame el corazón: latirá el cerebro
Y si al cerebro prendes también fuego
He de llevarte entonces en mi sangre
Extíngueme los ojos: puedo verte
Tápame los oídos: puedo oírte
Y aun sin pie puedo ir hasta ti
Y aun sin boca puedo conjurarte.
Arráncame los brazos: te toco
Con el corazón como con una mano
Arráncame el corazón: latirá el cerebro
Y si al cerebro prendes también fuego
He de llevarte entonces en mi sangre
Miro la tierra de rodillas. Nazim Hikmet
Miro la tierra, de rodillas.
Miro la hierba y el insecto.
Miro el florido instante, tan azul. Y como tú recuerdas la tierra en primavera,
te miro en todo lo que miro.
Acostado de espaldas, veo el cielo,
veo los árboles, las ramas,
veo volar a las cigüeñas...
Y, como te pareces al cielo en primavera,
te veo en todo lo que veo.
Hice fuego de noche, a campo abierto.
Siento el calor del fuego y el del agua, el de mis ropas, el de mi dinero.
Y, evocada al calor del vivac en la noche,
te siento en todo lo que siento.
Yo estoy entre los hombres.
Yo los amo.
Yo amo la acción
y el pensamiento.
Yo amo la lucha
y, como encarnas todo lo que amo luchando,
te amo en todo lo que amo.
Miro la tierra, de rodillas.
Miro la hierba y el insecto.
Miro el florido instante, tan azul. Y como tú recuerdas la tierra en primavera,
te miro en todo lo que miro.
Acostado de espaldas, veo el cielo,
veo los árboles, las ramas,
veo volar a las cigüeñas...
Y, como te pareces al cielo en primavera,
te veo en todo lo que veo.
Hice fuego de noche, a campo abierto.
Siento el calor del fuego y el del agua, el de mis ropas, el de mi dinero.
Y, evocada al calor del vivac en la noche,
te siento en todo lo que siento.
Yo estoy entre los hombres.
Yo los amo.
Yo amo la acción
y el pensamiento.
Yo amo la lucha
y, como encarnas todo lo que amo luchando,
te amo en todo lo que amo.
Los justos. J. L.Borges
Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando
Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando
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